viernes, 25 de diciembre de 2009

Cambio climático, ¿ciencia o intereses?

Los nuevos herejes.
Desde tiempos remotos, el ser humano ha tenido tendencia a creerse el centro de todas las cosas, tanto a nivel individual como colectivo. Hasta donde sabemos, durante la Edad Media en cuanto alguien se posicionaba en contra de la creencia oficial, era tachado de hereje –Galileo Galilei, Copérnico, Johannes Kepler- cuando sus estudios amenazaban la certeza común de que el universo giraba en torno a la Tierra, que dicho sea de paso, era plana.Hoy en día, los nuevos herejes somos los que negamos y combatimos teorías tan disparatadas y científicamente infundadas, como la nueva campaña global contra el denominado “Cambio Climático”.
Nadie ignora que durante las diferentes eras geológicas de la Tierra, ha habido diferencias brutales en la temperatura de la biosfera, causa de glaciaciones y de desertizaciones. Sin ir tan lejos, durante la Edad Media, hubo una gran dispersión de viñedos, en toda Europa occidental, incluso en Inglaterra, las llanuras de Alemania y Escandinavia. Que sepamos, no había actividad industrial generadora de CO2 en esa época o, al menos, no a los niveles de hoy en día.

El comienzo del gran engaño (local)
Es importante saber cómo nació el asunto del calentamiento global. En 1980, Margaret Thatcher, primera ministra británica, llegó a la conclusión de que su país necesitaba energía nuclear para su desarrollo futuro, pero se enfrentaba a un fuerte rechazo social. Coincidió con los primeros resultados de los modelos de computación, muy primitivos, sobre el efecto en las temperaturas de las emisiones de CO2 y comenzaron las predicciones de grandes desastres a menos que se redujeran las emisiones de dióxido de carbono. Margaret Thatcher decidió usar estas predicciones sobre desastres en provecho de su política nuclear para salvar las objeciones sociales (y al mismo tiempo debilitar a los sindicatos del carbón que tenían a su país de rodillas por las huelgas) y dio a elegir entre dos opciones, nuclearizar el país o afrontar los desastres por las emisiones de CO2 procedentes de la combustión del carbón. Fue ella la que creó el Panel Intergubernamental de Cambio Climático (IPCC). Fue ella la que creó - con el fin exclusivo de estudiar el impacto en las temperaturas del CO2 - el Centro de Investigaciones Climáticas de Hadley, y facilitó los fondos (virtualmente ilimitados y que retiró de otras disciplinas) para poner en el centro del debate político una disciplina, la climatología, hasta ese momento casi inexistente, con el solo fin de servir a sus intereses políticos.Es significativo, que el caballo de batalla de los movimientos ambientalistas, (llamarlos ecologistas es un atributo que no se merecen) ya no sean las nucleares; pues saben perfectamente que será la opción escogida por la mayoría de países, debido a la imprevisibilidad de las energías renovables y a lo caro de las infraestructuras en comparación con la energía generada.

La continuación del engaño (global)
Es el caso del presidente del IPCC, Rajendra Pachauri. La cara más visible de la ONU en la lucha contra el temido cambio climático ha sido acusado de conflicto de intereses, por ganar dinero gracias a sus vínculos empresariales con el denominado "comercio de emisiones".En los últimos años, Pachauri ha ido tomando posiciones en una amplia cartera empresarial muy dependiente de las recomendaciones políticas que emite, curiosamente, el IPCC: bancos, compañías de petróleo y energía, así como fondos de inversión muy vinculados al comercio de carbono y las energías renovables.Aparte de presidir el IPCC, Pachauri ocupa más de una veintena de cargos ejecutivos, en calidad de director o asesor, en lo que hoy en día ya se conoce como la "industria climática internacional". El escándalo sobre un posible conflicto de intereses saltó la pasada semana, durante la Cumbre de Copenhague, cuando Lord Monckton, ex asesor de Margaret Thatcher y escéptico climático, hizo pública una dura carta en la que desenmascara las incongruencias científicas y económicas del líder del IPCC, y este fin de semana ha sido recogido por el diario británico The Telegraph.El documento denuncia la falsedad de uno de los gráficos empleados por el IPCC en su informe de 2007 y pone sobre el tapete las relaciones de Pachauri -autor intelectual de dicho informe- con empresas y organizaciones que se han beneficiado de las políticas del IPCC. Pachauri dirige desde 1981 el The Energy Research Institute (TERI) -desde 2001 es director general-. Hasta finales de los 90 este organismo estaba vinculado a Tata, no obstante anteriormente se llamaba Tata Energy Research Institute. Tata es uno de los grandes emporios empresariales de India, con intereses que van desde el acero a los automóviles y la energía, los productos químicos, telecomunicaciones y seguros. Pese a ello, según el diario británico, la relación entre Tata y TERI persiste hoy en día.

Interés en los combustibles fósiles
Curiosamente, cuando Pachauri se hizo cargo de TERI, en la década de los 80, su interés se centraba en el mercado del carbón y el petróleo. De hecho, hasta 2003 fue director de India Oil, la mayor empresa comercial del país, y hasta ese mismo año permaneció como director del mayor productor nacional de electricidad, sobre todo térmica, (National Thermal Power Generating Corporation).En 2005, creó GloriOil, una empresa dedicada al desarrollo de tecnología para extraer las últimas reservas de crudo de los yacimientos al término de su vida útil. Sin embargo, desde que Pachauri se convirtió en vicepresidente del IPCC (1997), TERI ha desviado sus inversiones hacia todo tipo de tecnologías renovables y sostenibles.El imperio TERI del doctor Pachauri se ha extendido a todos los rincones del globo, con sucursales en EEUU, la UE y Asia. Esta entidad recibe cuantiosos recursos públicos para la elaboración y desarrollo de diversos proyectos tecnológicos y energéticos relacionados con el cambio climático y las energías limpias.Aún más escandalosa es la vinculación de su filial en EEUU. En la primera potencia mundial TERI se ha constituido como una organización sin ánimo de lucro con el objetivo de concienciar a la Casa Blanca sobre temas de medio ambiente y energía en los países pobres.

El principio de precaución
Los defensores de que el cambio climático es producido por la acción del hombre, usan el principio de precaución argumentando en una sola dirección. De esta manera, solamente nos cuentan las desventajas, pero no las ventajas de usar determinados medios de producción de energía y viceversa.Conscientemente ignoran el hecho de que la única fuente de calor capaz de influir en la climatología del Planeta Tierra es el astro rey: la Estrella Solar.El problema de todo esto, es que los pronósticos –en este caso fatalistas- sólo se muestran erróneos mucho tiempo después de que la gente se olvida de ellos. Al parecer lo de la capa de ozono ya ha dejado de ser un problema ¿te acuerdas?Qué tiempos aquellos en los que hacía calor porque sí, y no por culpa de la humanidad.

Resíduos, nuestro verdadero enemigo
No me cansaré de insistir en el hecho de que somos manejados al antojo de los grandes intereses económicos. El verdadero problema de futuro no se encuentra en el aire, se encuentra en EL AGUA, que será como siempre ha sido, fuente de conflictos, guerras y hambrunas. La sobreexplotación de acuíferos, el reparto desigual y, sobre todo: LA CONTAMINACIÓN de las aguas, a causa de los resíduos que generamos, hará que el CO2 sea un gas amigo, tal y como realmente es, ya que sin este elemento químico, la vida en este planeta no sería posible.
Desde lo local a lo universal
La gran mentira se fundamenta en que todos sigamos creyendo que son los gobiernos los que tienen la llave del cambio. Nada más erróneo. No fueron los gobiernos los que derribaron el muro de Berlín, tampoco los que lucharon por el sufragio universal ni por la democracia, ni por tantas y tantas cosas que ha logrado “la gente” por propia iniciativa. Es todo mentira, los cambios se operan desde lo individual hacia lo colectivo, nunca en sentido contrario. Cambiemos cada uno de nosotros, pensemos en el daño que hacemos a la naturaleza cuando pensamos que individualmente no se puede cambiar nada. Recordemos: desde lo local hasta alcanzar la globalidad.
Fuentes consultadas: http://valdeperrillos.com - http://www.libertaddigital.com
Néstor M. GaravitoShare/Bookmark

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