domingo, 3 de enero de 2010

El cambio climático y las superpotencias

Nos han vendido el miedo al “cambio climático” como algo perjudicial para todo el planeta y por ende, para toda la humanidad; pero la realidad es otra muy distinta.

Rompehielos ruso
En las esferas militares, ya tienen claro que las “fuerzas especiales” van a tener que combatir en un entorno de seguridad más complejo, marcado por el “cambio climático y la competición por los recursos”. De los documentos existentes, se deduce que la inestabilidad climática y los desórdenes previstos van a ser, por un lado, la justificación para un renovado intervencionismo del norte en el sur, así como el argumento perfecto para una carrera armamentística. El Pentágono ya encargaba informes sobre los futuros posibles conflictos derivados del clima allá por el año 2003.

Lo que hace Washington, no es otra cosa que seguir la tendencia general a escala mundial. Una tendencia que podría describirse de la siguiente manera: las luchas por el agua potable, el deshielo de tierras cultivables en Siberia y Canadá, la subida del nivel de los océanos, la desertificación en varios puntos del planeta y, los previsibles movimientos masivos de población, que crearán oportunidades militares y económicas para quien sepa aprovecharlas.
Uno de los escenarios de la referida remilitarización es el océano Ártico, que según un documento del Pentágono que se basa en estudios científicos, se está calentando dos veces más rápido que el resto del planeta; de 7,5 millones de km2 de hielo permanente en 1987, se ha pasado a 4 millones en 2007. Recursos mineros, de gas y petróleo antes no accesibles lo serán ahora. Las rutas marítimas que antes eran practicables solamente unas cuantas semanas al año, ahora quedarán abiertas durante meses al tráfico de mercantes.
Los ingenieros agrónomos calculan que le calentamiento libere en las próximas décadas, tierras para la agricultura cada vez más al norte, por lo que dichas rutas serían estratégicas para dar salida a los cereales  producidos en Siberia o Canadá, utilizando la denominada Ruta del Noreste o del Norte, frente a las costas siberianas que circundan casi la mitad del Polo Norte.

En su discurso de recogida del premio Nobel de la Paz, Barack Obama afirmó que, frente al cambio climático, "no sólo científicos y activistas" están preocupados. Subrayó: "Los líderes militares de mi país comprenden que nuestra seguridad común pende de un hilo". La frase es la punta de un iceberg cada vez más afianzado en el mundo militar. Los ejércitos se están preparando para posibles guerras climáticas y están aplicando el célebre Si vis pacem para bellum (Si quieres paz, prepara la guerra). El para bellum ya está en marcha.
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2 comentarios:

Anónimo dijo...

Dios mío, a dónde iremos a parar y cómo viviran nuestros hijos y nietos con el porvernir que nos pronostican.Carmen (San Miguel)

Garavito dijo...

Gracias, Carmen, por tu comentario. Difícil respuesta tiene tu pregunta. Confío en que como a todos los grandes males, podamos encontrar grandes remedios.

La humanidad siempre ha estado en el filo de la navaja, y ahí seguimos. Es cuestión de "equilibrios", el problema es que casi siempre esos equilibrios hay que mantenerlos en la más absoluta oscuridad, lo cual dificulta el ejercicio.

Pero confiando en nuestra "simiesca" habilidad, estoy casi seguro de que no nos harán caer del árbol por mucho que nos lo "meneen".