domingo, 17 de abril de 2011

Tao te King, capítulo XV

Algo nada importante, o dramáticamente decisivo, depende...
Quienes, en la antigüedad, eran versados en el curso, eran sutiles y misteriosos, oscuros y penetrantes, de una profundidad que no puede conocerse.

Así, no pudiendo conocerlos,
solo queda esforzarse en hacer su semblanza:
vacilantes, como quien vadea un río en invierno;
cautelosos, como quien teme cuanto le rodea;
solemnes, como el huésped;
fluctuantes, como el hielo al disolverse;
íntegros, como el leño;
abiertos, como el valle;
confusos, como el agua turbia;

¿Quién puede en la turbidez serenarse y, paulatinamente, aclararse?

¿Quién puede en la calma moverse y, paulatinamente, producir?

Quienes guardan este curso no desean plenitud.

Así, no alcanzando la plenitud,
pueden gastarse y renovarse.

Edición y traducción del chino:
Anne_Hélène Suárez Girard


No hay comentarios: